"Tengo 40 y pico. Soy de esa generación que creció escuchando V8, Hermética, Malón, Almafuerte, Horcas, A.N.I.M.A.L. y tantas otras bandas. Y por eso hay algo que sinceramente no entiendo.
¿Cómo puede ser que hoy algunos metaleros se enojen porque una banda decide ponerse del lado de los trabajadores?
¿Cómo puede molestar que una banda de metal toque para acompañar una lucha obrera? ¿En qué momento nos convencieron de que el metal tiene que ser “apolítico”?.
Porque yo debo haber entendido otra cosa durante todos estos años. Nosotros crecimos escuchando bandas que hablaban de la explotación, de la pobreza, de la injusticia, del poder, de la represión, del laburante, del tipo que se levanta todos los días para ir a romperse el lomo. No era solamente música. Había un mensaje. Y ese mensaje no apareció de la nada.
Muchas de esas bandas nacieron en los últimos años de la dictadura o inmediatamente después, cuando todavía estaba muy fresca la persecución, la censura y el terror. Y después vino otra camada que creció durante los 90 y explotó en los finales de esa década y principios de los 2000, cuando teníamos desocupación, fábricas cerrando, barrios cagados de hambre, ollas populares, piquetes, asambleas y una sociedad que empezaba a decir basta y sacó cagando a un presidente en helicóptero. Y el metal estaba ahí. De hecho, en 2001, mientras el país se caía a pedazos, el heavy metal argentino seguía resistiendo. La propia prensa de la época destacaba que muchas de sus letras hablaban de las vivencias de los pibes de la calle y de los sectores más humildes.
Entonces yo pregunto...qué escuchábamos cuando escuchábamos esas canciones?...escuchábamos solamente los riffs?...meternos al pogo?...mostrar la remera?...la estética?¿O también escuchábamos lo que nos estaban diciendo?
Porque si durante treinta años cantamos canciones sobre la realidad del trabajador y ahora nos molesta que una banda se pare al lado de un trabajador que está luchando por su puesto, entonces tenemos un problema.
Hace un tiempo los trabajadores de FATE están peleando por su fuente de trabajo después del cierre de una planta que dejó a 920 trabajadores en la calle. La lucha sigue y hace apenas unos días hubo una nueva jornada en la que, entre otros artistas, tocaron Las Manos de Filippi y Horcas en solidaridad.
¿Y saben qué? A mí eso me parece metal. Me parece mucho más metal que hacerse el boludo frente a lo que pasa. Mucho más metal que decir “yo no me meto en política”. Porque no meterse también es una posición. Y nadie está diciendo que una banda tenga que militar en un partido político. Nadie está diciendo que todos tengamos que pensar igual. Pero una cosa es no militar y otra muy distinta es pretender que el arte, la cultura y la música viven en una burbuja separada de la realidad.
No existe eso. La música es política, el arte es político ,la cultura es política. Hasta decidir de qué mierda hablamos y de qué mierda no hablamos es una decisión política. Entonces, a los metaleros de mi generación les pregunto con toda sinceridad...qué nos pasó?
¿Nos olvidamos de dónde venimos? ¿Nos olvidamos de las letras? ¿Nos olvidamos de los barrios? ¿Nos olvidamos de que muchas de esas bandas que hoy admiramos nacieron precisamente porque había algo que no cerraba en esta sociedad?
Porque si una banda se acerca a los trabajadores y trabajadoras que estan peleando por no quedarse sin laburo y sin el plato de comida para su familia y eso nos parece “hacer política”, quizás el problema no sea la banda. Quizás el problema sea que nosotros dejamos de escuchar.
Yo prefiero mil veces una banda de metal tocando al lado de trabajadores que una banda preocupada por mantener la pose y una supuesta “pureza” del género mientras afuera hay gente peleando por el pan, por el trabajo y por la dignidad.
El metal no es solamente una música ...es también bronca, resistencia, identidad, barrio y rebeldía.
Y para muchos de nosotros fue, incluso, una forma de empezar a preguntarnos por qué las cosas eran como eran. Así que no me vengan ahora con que “el metal no tiene nada que ver con la política”.
Porque si después de haber escuchado durante años a V8, Hermética, Malón, Almafuerte, Horcas, A.N.I.M.A.L. y tantos otros todavía no entendimos que la música también puede ponerse del lado del que pelea, entonces quizás el problema no está en Horcas, ni en ninguna otra banda.
El problema está en nosotros. Porque una cosa es escuchar metal. Y otra muy distinta es haber entendido el Metal."
🖋 - Cristian Gordillo
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