Obras precedentes al ciberpunk de William Gibson
William Gibson en su libro Neuromante (1984) dejó establecida la dominación de la humanidad mediante la tecnología informática, cuyo término es el ciberpunk. Y no necesariamente mediante una invasión, o una imposición repentina, la sociedad humana, ya está establecida y aceptada, con sus reglas y leyes, su propio devenir obliga a las personas a adoptar la tecnología, concretamente la informática, y someterse a ella de manera voluntaria
Los personajes, en general hackers, mercenarios o marginados tecnológicos -punks- no tienen otra opción, se somente en muchas ocasiones por motivos meramente laborales, o por comercio ilegal, y no parece posible salirse de ese esquema; y ho son hèroes, son perdedores, raramente logran desmantelar a nivel global la dominación, incluso en numerosas ocasiones pierden o su esfuerzo es en vano
Antes de su novela, William Gibson escribió numerosos cuentos antes de 1984, y su compilación en 1986 definieron la jerga, estética y el concepto de la Matriz
Otros autores en historias gráficas, libros y películas mencionaban como algo posible el sometimiento de la humanidad mediante la tecnología, pero se lo peresetaba como parte de un catálogo extenso de formas de dominación contra la humanidad, y a veces era un elemento más de la trama, no el principal
Al ser una especulación futurista, el ciberpunk siempre puede confundirse con otros estilos de fantasía, como el distópico, pero se acepta al ciberpunk como una fantasía con tecnología, sobre todo informática, omnipresente y asfixiante: por ejemplo, en la novela 1984 de George Orwel (1948) si bien el ser humano es vigilado por telepantallas, el elemento tecnológico está ausente dela vida diaria, la sociedad vive en la pobreza, los grupos dominantes mantienen al individuo privado de todo tipo de recursos
Aquí algunas de esas obras anteriores a Willian Gibson
El Eternauta (1957)
Historia gráfica
Héctor Germán Oesterheld guion, Franciso Solano López dibujo
El núcleo del ciberpunk es la modificación del cuerpo mediante la tecnología ciber para alterar la condición humana - punk-; el dispositivo en la nuca anula el libre albedrío, convierte a las personas en hombres-robot, transforma al ser vivo en un mero periférico o herramienta biológica automatizada
El ciberpunk se caracteriza por un contraste brutal entre tecnologías increíblemente avanzadas y sociedades degradadas, marginales o al borde de la extinción; los Ellos, los invasores introducen una bioingeniería de control mental absoluta
La contraparte es una Buenos Aires devastada, donde los supervivientes visten trajes caseros de tela engomada y luchan con armas convencionales en un entorno postapocalíptico primitivo
En el ciberpunk, las megacorporaciones utilizan la tecnología para despojar a los ciudadanos de su humanidad y convertirlos en activos intercambiables. En El Eternauta, los Ellos operan de la misma manera, no muestran la cara; son una fuerza opresora invisible y burocrática, usan la tecnología no para mejorar el mundo, sino para la explotación vertical y la dominación total
Los humanos esclavizados, pierden su nombre y pasan a cumplir funciones puramente mecánicas hasta su muerte
La ubicación del dispositivo es profética, décadas más tarde, obras maestras del ciberpunk como la novela Neuromante (1984) de William Gibson, el manga/anime Ghost in the shell (1989), o la película The matrix (1999) estandarizaron el uso de puertos e implantes neuronales en la base del cráneocomo la vía de acceso para hackear, controlar o conectar la mente humana a sistemas informáticos
Oesterheld implementó esta misma imaginería visual en 1957
Antes de consolidar el término y la estética ciberpunk con Neuromante de William Gibson (1984), diversas obras literarias, cinematográficas y del cómic ya habían anticipado sus pilares: la cibernética, el control corporativo, las megaciudades distópicas y la interacción humano-máquina
Libros
El jinete de la onda de choque de John Brunner (1975)
Esta obra fundamental anticipó a los hackers, el hackeo de redes de datos globales, la cibernética y el colapso social por el monopolio de la información
Nombres verdaderos de Vernor Vinge (1981)
Novela corta donde se describe por primera vez de forma detallada una red informática masiva, avatares, realidad virtual y el anonimato en el ciberespacio
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick (1968)
Cuestiona la línea entre humanos y máquinas a través de androides fugitivos, en medio de un escenario urbano decadente y postapocalíptico
Las estrellas, mi destino de Alfred Bester (1956)
Una historia de venganza y transhumanismo donde un hombre sobrevive en el espacio y su mente es alterada radicalmente por la tecnología
El hombre demolido de Alfred Bester (1953)
Ambientada en un futuro corporativo donde las grandes empresas controlan a la sociedad y la policía lee la mente de los criminales
El almuerzo desnudo de William S Burroughs (1959)
Una influencia directa en el estilo de Gibson, mezcla alucinaciones, control social a través de los medios, biología grotesca y tecnología de forma surrealista
El arco iris de la gravedad de Thomas Pynchon (1973)
Obra postmoderna y paranoica con fuertes críticas a la tecnología militar, corporaciones multinacionales y las redes de información, prefigura el ciberespacio
Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth (1953)
Anticipa un futuro distópico donde el mundo está completamente dominado por despiadadas corporaciones publicitarias y multinacionales
Stand on Zanzibar de John Brunner (1968)
Una visión adelantada de la superpoblación, la ingeniería genética y los primeros ordenadores analíticos destinados a controlar el mundo
Películas
Blade Runner de Ridley Scott (1982)
Dirige la estética visual definitiva del género: oscuridad, lluvia ácida, neón, megacorporaciones, ciborgs aquí llamados replicantes y transhumanismo
Rollerball de Norman Jewison (1975)
Muestra un futuro orwelliano gobernado por unso pocos carteles corporativos transnacionales, donde el entretenimiento extremo mantiene a la población bajo control
Metrópolis de Fritz Lang (1927)
Es la base fundacional de la estética urbana distópica, con claros elementos de lucha de clases, tecnología opresiva y un robot con apariencia humana
La fuga de Logan de Michael Anderson (1976)
Presenta una sociedad hiper-controlada por ordenadores, donde los humanos viven bajo una tecnología consumista y hedonista
Alphaville de Jean-Luc Godard (1965)
Un cruce entre film noir y ciencia ficción donde una ciudad totalitaria está gobernada por una inteligencia artificial fría llamada Alpha 60
THX 1138 de George Lucas (1971) Una sociedad subterránea distópica y fría, donde los ciudadanos están medicados, vigilados por androides policías y se usan hologramas para su entretenimiento
Almas de metal de Michael Crichton (1973)
Una de las primeras ficciones en explorar el colapso de la tecnología robótica y el peligro de androides fuera de control, precursora del ciberpunk corporativo, establece una falla informática contagiosa como la causante de la rebelión de los robots, la cual no llega a ser estudiada del todo por los científicos, eso es fácilmente relacionable hoy en día con lso virus informáticos
Juegos de guerra de John Badham (1983)
Es vital para popularizar la subcultura hacker y el miedo a la tecnología informática conectada a redes globales
Videodrome de David Cronenberg (1983)
Cruza la carne y la tecnología, más tarde conocido como biopunk, explora cómo la televisión, las alucinaciones y las señales de datos pueden hackear la mente humana, con horror corproal en el proceso
Scanners de David Cronenberg (1981)
A pesar de centrarse en poderes psíquicos, presenta corporaciones oscuras, manipulación tecnológica de la mente y una guerra de información clandestina
Historias gráficas
The long tomorrow de Dan O'Bannon y Moebius (1975)
Publicada en la revista Metal hurlant, es considerada unánimemente como piedra angular estética del ciberpunk, mezcla film noir con un futuro hiper tecnológico
Judge Dredd de John Wagner y Carlos Ezquerra (1977)
Publicada en 2000 AD, muestra la clásica megaciudad distópica, Mega city one, superpoblada, violenta, hipervigilada y ciberpunk
El Incal de Alejandro Jodorowsky y Moebius (1981-1984)
Tiene elementos de ópera espacial pero presenta inmensas capas de basura y tecnología, corporaciones corruptas y un ambiente fuertemente ciberpunk en sus ciudades-colmena
Akira de Katsuhiro Otomo (1982-1990)
El manga y luego la película definieron el ciberpunk japonés: megaciudades reconstruidas tras la destrucción, pandillas motorizadas, drogas y experimentos de biotecnología
Ronin de Frank Miller (1983-1984)
Miniserie gráfica mezcla samuráis con un futuro hiper-tecnológico, en un Nueva York dominado por la podredumbre, la policía robótica y las corporaciones
Marshall law de Pat Mills y Kevin O'Neill (1987)
Comenzó un poco después del los inicicios del ciber punk, pero influye con su estética, compila antihéroes en ciudades anárquicas empapadas de lluvia y neón
Hombre de José Ortiz y Antonio Segura (1981)
Cómic postapocalíptico español, muestra un futuro cínico donde el ser humano sobrevive en condiciones extremas y el mundo está desolado por contaminación y corporaciones
Arzach de Moebius (1975)
Enfocado en la fantasía surrealista, su estética desértica influyó directamente en la iconografía de los cómics que moldearon el género; el protagonista a bordo de un ave debe sobrevivir a la narualeza durante sus viajes, pero en más de una ocasión el uso de tecnología altera su realidad
Simbiosis de Enki Bilal ( 1980)
Exploraba sociedades totalitarias, modificaciones corporales y el transhumanismo dentro de entornos arquitectónicos opresivos
Revista Heavy metal (varios autores, años 70/80), estadounidense, adaptación de la francesa Metal Hurlant, posee incontables relatos cortos de historietas muchos de autores europeos, ciudades oscuras, androides, tecnología decadente y estética ciberpunk mucho antes de 1984, e incluso supera en fama a la revista de la cual deriva
No hay comentarios.:
Publicar un comentario