Comunicado
Amigas/os, compañeros, colegas, familias, desde Organización Nunca Más nos parece totalmente comprensible el malestar, los enojos, las preguntas, las “molestias” que ocasiona a algunos el cambio de lugar del festival paracultural de la resistencia y la memoria. Agradecemos también la compresión a tantos otros muchos, que valoraron y entendieron la situación. Vale, en honor a cada uno de ustedes, que acompañan las movidas, nuevamente una aclaración final por nuestra parte.
Sabemos la carga simbólica que tiene cualquier acto político de manifestación, resistencia y rebelión en las plazas públicas (en nuestro caso, la Plaza de los dos Congresos, en la capital del poder político de este gobierno de ocupación, a cincuenta años del golpe terrorista y genocida del 76).
Nadie rindió ni entregó el pabellón, mucho menos las banderas de resistencia, lucha y revolución social, anticapitalista y socialista. Por el contrario, creemos que la verdad histórica de aquellos treinta mil iguales a ustedes y a nosotros, consistía en asumir que para terminar con los sufrimientos y humillación capitalista es necesario dar vuelta la taba e instaurar las condiciones sociales y materiales para un verdadero proceso democrático, revolucionario, basado en la solidaridad, la fraternidad, el destino común, contra la explotación del hombre por el hombre; una insubordinación fundante, donde máquinas, industrias, bienes naturales, economías, leyes y la defensa estuvieran al servicio del pueblo trabajador y de la verdadera soberanía e independencia nacional.
Maniobrar en tiempos de tempestades y de vacíos referenciales colectivos no es tarea sencilla. La organización de eventos culturales como los que venimos practicando nosotras/os con ustedes no es infalible. A veces se cometen errores y los seguiremos cometiendo. Porque no somos una empresa capitalista de producción de satisfacción y necesidades. No somos Fénix, DF, Pop Art, Gonna Go, etcétera. Por el contrario, Organización Nunca Más es un colectivo de activistas en y por una cultura no elitista, antimperialista y nacional.
En la vorágine de la situación, el principal error en que incurrimos fue no saber comunicar el cambio de locación con claridad. Cuando sostuvimos que las condiciones climáticas y la coyuntura económica ponían en riesgo el acto político, dimos involuntariamente la misma importancia a la inconveniencia del contexto climático que a la situación social que vivimos actualmente todas las familias obreras.
Uno de los objetivos políticos de la realización del festival, tal como lo queríamos hacer, era mantener la conquista democratizante de tener un escenario profesional para todas las bandas por igual. Y en este espiral de la inmediatez con la que se manejan las cosas, para explicarlo fue más “seguro” recostarse sobre razones técnicas (los tres días de lluvias) que admitir la vulnerabilidad económica como factor determinante, que es lo que realmente nos terminó de golpear y poner en crisis la organización del festival.
La autogestión es un ejercicio de resistencia. Esa resistencia implica también el ejercicio del cuidado del otro. Correr el riesgo de accidentes por electrocución o lo que sea de alguien del público, de quienes arman y desarman la estructura, de los que tocan, no es un opción. La experiencia de los dos últimos años indica que no podemos hacer un festival político de masas con chauchas y palitos. Endeudarnos más, no podemos. Somos trabajadores, vivimos al día y recién estamos terminando de cancelar los costos del festival de 2025.
No mudamos la movilización y la acción consciente de moverse, marchar, caminar, gritar, acompañar. No somos luchistas del hacer solo porque hay que hacer. No somos amigos de la mística del aguante. Nunca militamos la quietud. Predicamos las desmusealización de las luchas. La memoria no cabe en una baldosa ni en un simple espectáculo donde el público cautivo aplaude entretenido. Aunque las cosas se pongan negras como en estos momentos, la quietud no es una opción. Por eso maniobramos. Con quienes quieran comprender que esta vez será así, nos encontraremos en las luchas venideras, en marcha.
A organizarse, a dar batalla, a luchar, resistir, caerse, levantarse, ¡y luchar! Que aún no está escrito el mañana, aún no está escrito este capítulo de la conflictividad de clases de esta grandiosa nación.
¡30000 compañeros/as detenidos desaparecidos, presente! Ahora y siempre.